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2012/11/18

Archivo rojo | La última foto


La última foto
Por: Liliana Cavazos

La casualidad nos da casi siempre 
lo que nunca se nos hubiere ocurrido pedir.
Alphonse de Lamartine.

El 31 de octubre de 2009, Mauricio Fernández Garza opacó la toma de protesta de los demás alcaldes en Nuevo León, cuando al asumir su cargo como presidente municipal de San Pedro Garza García, hizo un polémico anuncio en su discurso:

“Y por cierto, ahorita me acaban de informar, que El Negro Saldaña, que aparentemente es el que esta pidiendo mi cabeza, hoy amaneció muerto en el Distrito Federal, y era el primer cabeza de secuestros en San Pedro Garza García”.

La polémica declaración de Fernández Garza en su toma de protesta como alcalde 2009-2012.

Estaba hecho. El tema coyuntural de la semana estaba puesto en la mesa; las demás tomas de protestas serían sólo eso: tomas de protesta con un conglomerado de fotos, citas textuales y “bites” para armar una sola nota respecto a las nuevas administraciones.

De cada evento habría que estar pendiente de la “reaccionitis”. Pero ya, todos los nuevos alcaldes habían perdido importancia. Mauricio destellaba. Nadie avistaba la presencia en la escena de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” (entonces alcalde de García, Nuevo León). Fue cuestión de solo cuatro días.


El Bronco y su general

Rodríguez Calderón y Esparza García en noviembre de2009. 
Fotografía de Liliana Cavazos ©.
El domingo primero de noviembre de 2009 hacía frío en Monterrey. Mucho frío. Oscurecía y yo aún no terminaba mi trabajo de campo. Había que desplazarse 40 kilómetros desde el centro de la ciudad hacía el noroeste del área metropolitana para llegar al municipio de García y cubrir la toma de protesta del nuevo alcalde.

No era cualquier recorrido. En el rumbo de García el frío es más intenso, la carretera eterna y –al menos en ese entonces- oscura e insegura. Mi compañero camarógrafo –Antonio Escobar- y yo nos desplazamos, rezando –entre otras cosas- por que el evento no se prolongara.

Quienes saben de esto, me entienden. Después de lo declarado por Fernández Garza, la toma de protesta del nuevo alcalde de García, no se acercaba a los titulares y principales encabezados del lunes.

Cuando llegamos al recinto, lo confirme. Solo habíamos asistido dos medios a cubrir el evento –reporteros del canal estatal TV Nuevo León y nosotros, Multimedios- MILENIO-.

Saludé a Jaime Rodríguez Calderón a unos minutos de subir al podium y rendir protesta como alcalde (García 2009-2012), y ahí, me presentó a los integrantes de su estrenado gabinete.

No lo dudé ni un solo minuto; había que sacar muchas gráficas del nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública de García, un retirado militar de rango General Brigadier, de cara dura pero de trato amable y de nombre Juan Arturo Esparza García.

Con mi Canon EOS-20D me puse frente al general y disparé. “Cuide su arma”, me dijo al tiempo que yo continuaba con la sesión fotográfica, y, no conforme, cuando comenzó el evento lo seguí hasta su lugar.

Lo recuerdo en un asiento a pocos metros de Abel Guerra Garza y Clara Luz Flores –invitados de honor de Rodríguez Calderón-. Yo seguí la sesión, y, tal fue mi sorpresa que cuando llegue a la redacción me percaté que tomé mas fotos de Esparza García que del entonces estrenado alcalde.

Sin más, entregué a mi editor del periódico una fotografía de Rodríguez Calderón tomando protesta, misma, que por carecer de relevancia entre los demás contenidos del diario, no fue publicada.

“Ni la vueltesota” pensé al tiempo que colocaba en mi archivo las demás fotografías: las del general.

La última foto. Juan Arturo Esparza García durante la toma de protesta de Jaime Rodríguez Calderón como alcalde de García, Nuevo León (2009). Fotografía de Liliana Cavazos ©.

Noviembre cuatro de 2009

El miércoles que precedió yo descansaba, pero como de costumbre, estaba al tanto del noticiero nocturno. Ahí me enteré de la noticia, y, lo siguiente, fue una llamada a los editores del periódico.

“Yo tengo fotos de él”, dije a mi editora Alma Ramírez, y pensé “la última de hecho”. Esparza García, había sido ejecutado durante una emboscada tras el primero de tres ataques fallidos contra Rodríguez Calderón.


*Dato: Dadas las confusiones que pueden presentarse, ver las siguientes ligas de los municipios de San Pedro Garza García y García, Nuevo León.



. . . .

2012/10/16

Archivo ROJO | La realidad en el norte



La realidad en el norte
Por Liliana Cavazos

Estas líneas que a continuación voy a repetir no son mas que la pura realidad de lo que pasa en el norte de México. Para quienes somos originarios de esa zona no es ninguna sorpresa, lo comparto mas bien con quienes viven en otras regiones del país y del mundo.

Quizá como un mecanismo de defensa, mi gente ha tenido que adaptarse a este nuevo estilo de vida; quizá yo me acobardé y decidí migrar, por eso no me queda mas que admirarlos por el valor de salir cada día a esa jungla urbana en donde el principal depredador lleva plomo en la quijada.

Aquí estas citas textuales cien por ciento verídicas:

“Traían unas pistolonas, primero creí que eran tipo polis, pero iban en una camioneta blanca, y le pedía a Diosito todo poderoso que nos cuidara (…) y nos llevaron hasta al lado de la carretera pero un poco más lejos, tenía mucho miedo pero no tanto como antes, porque dijeron que eran del Golfo”.  Anónima allegada de entre 12 y 14 años quien por las circunstancias propias de los hechos se comunicó conmigo para contármelo.

“Agradezco a Dios que este cabrón huerco no jaló el gatillo sino otra historia”. Amigo, de entre 25 y 27 años quien recientemente fue asaltado y despojado de su Nextel.

Así lucía el Barrio Antiguo de Monterrey hace ocho años durante los festejos de Halloween. Ese sector era popular por el sinnúmero de antros y bares en donde vivía la vida nocturna.

“Me dijo bájate y camínale pa adelante sin detenerte, si volteas te mato”, amigo, camarógrafo y padre de familia quien una madrugada fue despojado de su carro cuando estaba a punto de llegar al trabajo.

“Nos llevaron a un lugar, salió uno con unas tablas, nos iban a matar”, exnovio y amigo.

“Fuimos a la procuraduría, y no tienen noticias”. Amigo de mi papá, quien desde hace dos años no sabe donde esta su hijo de 20.

“¡No mames!, ¡pinches ojetes!” un amigo de entre 24 y 26 años a quien encontré llorando de rabia (y de miedo, amigo se vale decirlo) afuera de Famsa Félix U. Gomez, porque tras encañonarlo y someterlo, le quitaron el carro. Rescató su Nextel, recordó que yo andaba en “uno” (reporteando en la madrugada) y me llamó.

En contraste, así lució el año pasado el Barrio Antiguo de Monterrey durante los festejos de Halloween. Debo ser honesta, esta analogía gráfica lo obtuve tras solicitarle al buscador de imágenes de Google "Barrio Antiguo, antes y después"; el resultado son miniaturas cuyos derechos pertenecen a Grupo Reforma. 


“¡Buey!, no mames, andan unos empistolados trepados en el techo”. Vía telefónica una amiga de mi edad, preguntándome si sabía lo que estaba pasando en la colonia Topochico porque había mucho movimiento. La realidad era, que en la casa contigua a donde ella vive, había una casa de seguridad disfrazada de taller mecánico en donde había secuestradores, armas, municiones y ocho microempresarios secuestrados y torturados.

¿Qué mas les cuento? De mi amigo camarógrafo a quien siete pistoleros encañonaron, de mi colega reportero quien junto con su chofer de taxi fue "levantado" y torturado, de un amigo que estaba noviando en un parque y ahí fue blanco de un secuestro exprés, de cómo una madrugada desperté a mi hermano menor para decirle que se escuchaban los balazos y que se quitara de la cama que da a la ventana, de cómo se murió la vida nocturna en Monterrey, de cómo se iluminan los ojos de mi gente cuando al visitarme en en el DF se dan cuenta como algo extraordinario de que la gente toma la noche como suya con rumba y fiesta.

¿Qué si estoy inventando estas historias? ¡Mierda, mierda, mierda y mil veces mierda!. Que pinche chingadera, que mierda de guerra.

2012/08/09

La Reina del Pacífico... la capo de drogas y del glamour | ARCHIVO ROJO

Pierde glamour "La Reina del Pacífico"
Por: Liliana Cavazos
Artículo publicado el 09/08/12 en Milenio.com
En 2007, cuando Sandra Ávila Beltrán fue detenida, llamó la atención por la familiaridad con que se dirigía a la cámara fotográfica. La presunta narcotraficante se mostraba segura, coqueta y sonriente.
Su fotogenia contrastó con los hasta entonces conocidos rostros de narcotraficantes, de mirada dura, de rasgos toscos que advertían despreocupación por el cuidado del físico. La Reina del Pacífico, posó para la lente que registró su ficha de detención, y ahí, plasmó su distintivo sello.
Paralelo a la relevancia de su detención y de ser acusada de fungir como intermediara entre narcotraficantes colombianos y compradores estadunidenses, los medios destacaron la apariencia física de Ávila Beltrán.
En 2011, mientras permanecía recluida en Santa Martha de Acatitla, el tema de su apariencia física fue retomado por los medios a través de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). A La Reina del Pacífico se le acusó de recibir un tratamiento estético de botox.
La denuncia fue presentada ante la Fiscalía para Servidores Públicos por Fidel Alonso Ceballos, quien fungía como director de Seguridad Penitenciaria en contra del personal carcelario que habría dado acceso a un médico para aplicar el tratamiento a Ávila Beltrán.
El 16 de febrero de 2011, la PGJDF dio a conocer que tras realizarse pruebas periciales a La Reina del Pacífico, se descartó que ella hubiera recibido el tratamiento, destacando que fue antes de su detención cuando la implicada se practicó cirugías estéticas en glúteos y busto.
Finalmente la autoridad capitalina resolvió que en efecto, un médico ingresó al centro penitenciario para realizar la aplicación de botox, sin embargo el tratamiento fue realizado a la entonces directora de la cárcel, Sara Leticia Morales Cartagena y tres de sus colaboradoras, quienes fueron destituidas.
A cuatro años y 11 meses de conocerse públicamente una fotografía de Sandra Ávila Beltrán, este jueves la autoridad federal reveló nuevas gráficas durante el operativo en que La Reina del Pacífico fue extraditada a Estados Unidos.
La imagen dista de la conocida en 2007. Casi cinco años pasaron y la reina cambió; el porte y la coquetería ya no estaban… pero un dejo de esa chispa permanecía en una sutil sonrisa.
Un agregada tuiteado hoy en @lilianacavazos
A colación de la extradición de Sandra Ávila Beltrán éste jueves 09 de agosto de 2012, el nombre de la presunta narcotraficante se convirtió en Trending Topic en Twitter, y los tuits que relacionaban a “La Reina del Pacífico” con “La Reina del Sur”, sobraron. Entonces tuitié:
A ver, son historias completamente diferentes... Sandra Ávila Beltrán, "La Reina del Pacífico" no incursionó en el narcotráfico por casualidad, tal como lo hizo Teresa Mendoza "La Mexicana", personaje "ficticio" de la novela de Arturo Pérez Reverte "La Reina del Sur"
La Reina del Pacífico es sobrina de Miguel Ángel Félix Gallardo "El Padrino”, zar de la cocaína y fundador del Cártel de Guadalajara quien trabajó junto con el extinto Pedro Áviles Pérez, tío de Joaquín “El Chapo” Guzmán. El Padrino y Avilés, negociaron con Pablo Escobar para el trasiego de cocaína a EU.
De ese linaje viene La Reina del Pacífico; en el caso de “La Reina del Sur”, el autor, Pérez Reverte, traza la historia de una joven culichi, a quien el amor y sus circunstancias la llevaron de México a España para dirigir operaciones de trasiego de hachis de Marruecos al sur de España por el Estrecho de Gibraltar.
Luego, con el apoyo de los rusos, distribución de cocaína a Europa. Son historias diferentes. Una real y otra, que hasta ahora solo ha sido real en el maravilloso ingenio de Pérez Reverte.
De Teresa Mendoza, al final de la novela ya no sabemos nada... de Sandra Ávila Beltrán, sabemos que México ya la entregó a la justicia de Estados Unidos.
Saludos.
Casi se me va... igual y las dos Reinas tienen corrido... aquí les dejo el de Ávila Beltrán.
Reina de Reinas | Los Tigres del Norte

2012/06/22

Me quedo un viernes en la capital | Lo único que sé de Erick

Lo único que sé de Erick.
Por Liliana Cavazos
Me incliné un poco más; pensé que mi posición fetal ya no era suficiente para esquivar balas. Y no lo era.
Mi pierna desangraba, pero ni siquiera sentí dolor y tampoco ubiqué la herida; pensaba en mi infortunio y lo mucho que lloraría mi madre al saberme muerto y justo en ese momento perdí el conocimiento.
No morí. Hoy sí duele la herida, tanto, que el sólo hecho de pensar en dejar caer el peso de mi cuerpo sobre mi pierna derecha para dar un paso, me causa dolor.
Me veo al espejo y encuentro a un desconocido. Ese rostro de terror, esa delgadez espontánea que causa el temor diario y mí inclinada postura causada por el plomo.
Cada día desde que recobré el conocimiento, siento que la esquirla de la bala penetra más. Los médicos aseguran que ya sacaron todo, pero poco saben de esos fragmentos emocionales que se entierran lento y sin propósito.
Mi herida es poco, mi temor también. Cierro los ojos y de nuevo estoy en esa calle; el rechinido de la llanta de un coche advierte la situación, y en menos de tres segundos el sitio es invadido de militares y sujetos armados disparando entre si desde sus vehículos, sin importar quien este a su paso.
Esa tarde murieron ocho personas, dos ellas en el hospital, el mismo a donde fui internado. Uno de esos muertos y yo fuimos trasladados en la misma ambulancia: Erick, seis años.
De él sé poco. Lo suficiente para sentir que muero a diario. Sé que cuando comenzó la balacera esperaba a su mamá en el auto estacionado. Ella se resguardaba junto a mi, en la enana barda de una jardinera.
Entre bala y bala, la mujer hacía señas a su hijo para que se mantuviera quieto en el auto. Sé acerca de Erick, que no entendía las señas de su madre, y que, lejos de temer por su vida, temía por la de ella.
Erick abrió la puerta, salió corriendo; lo ví volar del coche a la jardinera mientras mi nariz se llenaba de olor a pólvora quemada. Su baja estatura le permitió pasar desapercibido entre los pistoleros.
Ella se puso de pie; uno de los pistoleros detectó el movimiento, giró su fusil y disparó al tiempo que el niño se abalanzó sobre su madre amortiguando el impacto de la bala.
Yo aún no se en que momento fui herido. Pero yo no morí, ni ella… ni quien disparó.

2012/06/13

Archivo ROJO | El valiente reportero "Redacción"

Por: Redacción Liliana Cavazos
En el punto final de mis notas rojas me asaltaba la duda de siempre: firmar o no con mi nombre, hacerme responsable o no de la información.
Muchas veces resolví asentar en el texto y en el Full Track para televisión que un tal "Redacción" se encargó de reportear, de buscar respuesta a las preguntas qué, cómo, cuándo, dónde y por qué; que el tal Redacción fue y habló con los militares, con los policías ministeriales, con los testigos temerosos.
Que el tal Redacción se paró en medio de la escena y tomó nota de todo: los casquillos percutidos, los impactos de bala en las paredes, los vehículos y sus matrículas, regresar con los malencarados detectives y preguntarles si los coches tenían reporte de robo y de no recibir respuesta ahogarse entre contactos de inframundo para conseguir la información.
Y por si no fuera poco, Redacción el reportero se encargó de estructurar toda la información recavada, darle forma, narrarla, redactarla y entregarla como estafeta a los editores y productores para que la nota pudiera conocer los ojos del lector y los oídos del televidente.
Así muchas veces me disfracé del reportero Redacción, porque Redacción no tiene cara y Liliana Cavazos sí, porque Redacción no tiene familia y Liliana Cavazos sí, porque Redacción no muere con una bala y Liliana Cavazos sí, porque Redacción no tiene miedo y Liliana Cavazos... sí.
Pero era absurdo. Redacción era a final del día una firma y nada mas; mi voz y mi rostro quedaban en la estampa de la nota televisiva.
(Semefo levantando un cadáver en Salinas Victoria, Nuevo León, tras una balacera en junio de 2011. Fotografía de Liliana Cavazos bajo el seudónimo "Redacción".)
Aún así, Redacción sigue reporteando porque el anonimato que vende sigue siendo comprado por mis colegas de diferentes partes de la República Mexicana, en especial de quienes reportean la nota roja y del crimen organizado en plazas calientes como Ciudad Juárez, Tamaulipas, Coahuila, Veracruz, Michoacán y mi natal Nuevo León.
***
Reporteando con Redacción
El dos de junio de 2011, en la colonia Paseo del Norte, de Salinas Victoria, Nuevo León, usé como otras tantas veces el disfraz del reportero Redacción para mi nota publicada en los periódicos MILENIO Monterrey y Express, pero no para Telediario de Multimedios Televisión.
Aquí les comparto parte de mi trabajo y del reportero Redacción.
(Nota publicada el tres de junio de 2011 en MILENIO Monterrey y Express).
Mueren 2 militares al enfrentar a pistoleros
Una desolada colonia del municipio de Salinas Victoria fue el escenario de una refriega entre Fuerzas de Apoyo Federal y presuntos delincuentes, en donde dos militares murieron en un acto heroico y tres pistoleros cayeron abatidos.
Pasadas las diez de la mañana, los habitantes de la colonia Paseo del Norte se atrincheraron en sus domicilios al escuchar el estruendo causado por ráfagas de metralleta...
Y aquí les comparto mi trabajo para televisión.
(Telediario, tres y cuatro de junio de 2011)